Portada de La teoría de los sueños, de Ava Reid

La teoría de los sueños

SINOPSIS

Después de los acontecimientos de El arte de ahogarse, Effy Sayre ha logrado entrar en la Facultad de Literatura y convertirse en la primera mujer en hacerlo. Junto a Preston ha desmontado el legado de Myrddin y debería estar comenzando una nueva vida, pero la universidad y el país esperan verla fracasar. Mientras la guerra entre Llyr y Argant se intensifica, Preston empieza a soñar con un palacio bajo el mar y con un mundo en el que él es rey. Effy pierde sus sueños justo cuando Preston comienza a perderse dentro de los suyos, y ambos deberán averiguar cuánto de lo que imaginan pertenece realmente al sueño.

BOOK SHORT REVIEW

ENGLISH REVIEW

A Theory of Dreaming is a sequel that understands the most interesting consequence of surviving a fairy tale: eventually you have to live after it. Ava Reid does not simply repeat the gothic architecture of A Study in Drowning. Instead, she asks what happens when Effy’s private struggle becomes public knowledge and when exposing a national myth does not destroy the institutions that depended on it. The university is therefore not a safe reward at the end of the first book, but another arena in which gender, class and cultural authority determine who is allowed to speak.

Effy’s admission to the literature faculty gives the novel a sharp institutional focus. She has achieved something historic, yet every success is treated as provisional, as though she must repeatedly prove that her presence is not a mistake. Reid captures the exhausting asymmetry of that position without turning Effy into a symbol rather than a person. Her anger, fear and uncertainty remain specific. The question of who she is without the story of Angharad becomes more painful precisely because she has built so much of herself around interpretation.

Preston’s dream sequences provide the book with its most seductive images. The underwater palace and the fantasy of kingship are beautiful because they are dangerous. Where Effy once risked being swallowed by someone else’s narrative, Preston now discovers how tempting it can be to become the centre of one. The reversal deepens their relationship. Reid refuses to make him merely the rational partner who rescues Effy from fantasy; he becomes vulnerable to myth in his own way, and that vulnerability forces both characters to renegotiate intimacy.

The war between Llyr and Argant broadens the political scale, though it also creates the novel’s most uneven passages. The personal and academic tensions are so finely drawn that some of the larger geopolitical movement can feel comparatively schematic. Even so, Reid uses war effectively as pressure: institutions become less tolerant, myths become more useful to those in power, and private identity is pulled into national narratives. The fantasy works best when it remains inseparable from that struggle over who controls meaning.

As a continuation, A Theory of Dreaming is richer than a simple return to familiar characters. It is about aftermath, intellectual ownership and the danger of believing that revealing the truth automatically changes the world. Reid keeps the lush, dreamlike atmosphere of the first novel while giving Effy and Preston new forms of vulnerability. The result is a thoughtful, emotionally charged sequel that treats imagination as both refuge and weapon.

SPANISH REVIEW

La teoría de los sueños entiende una consecuencia especialmente interesante de sobrevivir a un cuento de hadas: después hay que aprender a vivir fuera de él. Ava Reid no se limita a repetir la arquitectura gótica de El arte de ahogarse. Se pregunta qué ocurre cuando la lucha privada de Effy se convierte en conocimiento público y cuando desmontar un mito nacional no destruye las instituciones que dependían de él. La universidad deja así de ser la recompensa segura del final anterior para convertirse en otro espacio donde género, clase y autoridad cultural deciden quién tiene derecho a hablar.

La entrada de Effy en la Facultad de Literatura da a la novela un foco institucional muy preciso. Ha conseguido algo histórico, pero cada éxito parece provisional, como si tuviera que demostrar una y otra vez que su presencia no es un error. Reid retrata bien el agotamiento de esa asimetría sin convertir a Effy en un símbolo antes que en una persona. Su rabia, su miedo y su inseguridad siguen siendo concretos. La pregunta sobre quién es sin la historia de Angharad resulta más dolorosa precisamente porque ha construido buena parte de sí misma alrededor de la interpretación.

Los sueños de Preston contienen algunas de las imágenes más seductoras del libro. El palacio bajo el mar y la fantasía de convertirse en rey son hermosos porque también son peligrosos. Si Effy estuvo a punto de quedar absorbida por la narración de otro, Preston descubre ahora lo tentador que puede resultar situarse en el centro de una historia. Esa inversión enriquece su relación. Reid se niega a dejarlo reducido al compañero racional que rescata a Effy de la fantasía: él también se vuelve vulnerable al mito y obliga a ambos a renegociar la intimidad.

La guerra entre Llyr y Argant amplía la escala política, aunque también genera algunos de los tramos menos equilibrados. Los conflictos personales y académicos están dibujados con tanta precisión que ciertos movimientos geopolíticos parecen más esquemáticos en comparación. Aun así, Reid utiliza bien la guerra como presión: las instituciones se vuelven menos tolerantes, los mitos resultan más útiles para quienes ejercen el poder y la identidad privada queda atrapada en relatos nacionales. La fantasía funciona mejor cuando permanece unida a esa lucha por decidir quién controla el significado.

Como continuación, La teoría de los sueños ofrece bastante más que un regreso a personajes conocidos. Es una novela sobre las consecuencias, la propiedad intelectual y el peligro de creer que revelar la verdad basta para cambiar el mundo. Reid conserva la atmósfera exuberante y onírica del primer libro, pero concede a Effy y Preston nuevas formas de fragilidad. El resultado es una secuela reflexiva y emocionalmente intensa que trata la imaginación al mismo tiempo como refugio y como arma.

// Autora: Ava Reid
// Editorial: UMBRIEL

SOBRE LA AUTORA

Ava Reid es una autora estadounidense de fantasía y ficción gótica. Entre sus obras se encuentran El arte de ahogarse, Lady Macbeth, Enebro & Espina y La teoría de los sueños. Sus novelas suelen explorar la relación entre mito, identidad, poder cultural y violencia, con una atención especial a la manera en que los relatos heredados condicionan la experiencia individual. Sus libros se han publicado en numerosos países y vive en Nueva York.

Score
9

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