SINOPSIS
Un fantasma contempla lo que queda de su vida mientras un niño avanza, sin saberlo, hacia la persona que terminará siendo. Lorenzo Montatore construye así un relato autobiográfico sobre la muerte, la infancia y la memoria en el que ambas figuras —niño y fantasma— parecen caminar por líneas separadas que inevitablemente acabarán cruzándose.
COMIC SHORT REVIEW
ENGLISH
No sé, pero… creo que moriré approaches death without solemnity and autobiography without the illusion of complete self-knowledge. Lorenzo Montatore turns memory into a material object: paper, paint, scissors, glue and fragments assembled by hand. The collage technique is not decorative. It mirrors the way a life is remembered—through discontinuities, repetitions, missing pieces and images whose emotional meaning changes over time.
The central device, a child moving toward the ghost he will one day become, gives the book a simple structure with surprisingly large philosophical reach. Montatore avoids treating childhood as a pure origin or adulthood as a final explanation. Instead, the two states coexist. The child does not know his destination, while the ghost knows too much and still cannot fully explain what happened between them.
Humour is essential to that balance. The book can speak directly about mortality because it refuses the prestige normally attached to the subject. Visual jokes, awkwardness and domestic details prevent death from becoming an abstract monument. That lightness does not trivialise grief; it makes the fear recognisable. Mortality is not an exceptional event waiting at the end of life but a fact quietly present in ordinary experience.
The handmade art gives the pages an unusual physical presence. Cuts, textures and imperfect edges continually remind the reader that the book has been constructed from matter. In a story about disappearance, that insistence on materiality becomes moving: paper remains, images remain, traces remain, even when the person who assembled them eventually will not.
SPANISH
No sé, pero… creo que moriré se acerca a la muerte sin solemnidad y a la autobiografía sin fingir que una persona pueda explicarse del todo. Lorenzo Montatore convierte la memoria en un objeto material: papel, pintura, tijeras, pegamento y fragmentos ensamblados a mano. El collage no es un adorno. Reproduce la propia lógica del recuerdo: discontinuidades, repeticiones, huecos e imágenes cuyo significado emocional cambia con el paso del tiempo.
La idea central —un niño que avanza hacia el fantasma en el que algún día se convertirá— proporciona una estructura muy sencilla con un alcance filosófico sorprendentemente amplio. Montatore evita representar la infancia como un origen puro o la edad adulta como una explicación definitiva. Ambas edades conviven. El niño desconoce su destino, mientras que el fantasma sabe demasiado y aun así no es capaz de ordenar por completo todo lo ocurrido entre uno y otro.
El humor resulta decisivo. El cómic puede hablar frontalmente de la mortalidad porque renuncia al prestigio solemne que suele acompañar al tema. Chistes visuales, torpezas y detalles domésticos impiden que la muerte se transforme en un monumento abstracto. Esa ligereza no rebaja el dolor; hace que el miedo resulte reconocible. Morir deja de ser un acontecimiento excepcional situado al final de la vida y pasa a ser una certeza discretamente presente en la experiencia cotidiana.
El trabajo manual aporta además una presencia física muy particular. Cortes, texturas y bordes imperfectos recuerdan continuamente que cada página ha sido construida con materia. En una historia sobre desaparecer, esa insistencia resulta especialmente emotiva: el papel permanece, las imágenes permanecen y los rastros permanecen incluso cuando quien los reunió algún día ya no estará.
// Autor: Lorenzo Montatore
// Editorial: Astiberri
// Edición: 112 páginas, color, cartoné, 14,8 × 21 cm
// ISBN: 978-84-10332-87-4



SOBRE EL AUTOR
Lorenzo Montatore (Madrid, 1983) ha desarrollado una obra muy personal en la que conviven autobiografía, humor, cultura popular y experimentación gráfica. Sus cómics regresan con frecuencia a la identidad, el tiempo y la muerte desde una voz que evita separar lo íntimo de lo absurdo. Para esta obra trabajó exclusivamente con medios analógicos y collage, una decisión formal plenamente integrada en el tema de la memoria.






