Cartel de He-Man y los Masters del Universo (2026)

He-Man y los Masters del Universo

SINOPSIS

Adam ha vivido lejos de Eternia y de la responsabilidad que acompaña a su nombre. Cuando Skeletor amenaza con someter el reino, deberá recuperar la espada, aceptar el poder de He-Man y regresar a un mundo de magia, tecnología y antiguas lealtades que ya no puede seguir tratando como una historia de infancia.

Movie Short Review

English review

Travis Knight’s smartest choice is not to apologize for Masters of the Universe. Eternia is still a place where men ride battle cats, skull-faced tyrants command armies and a sword can turn a prince into a mountain of muscle. The movie works whenever it embraces that toy-box sincerity instead of winking at it. Nicholas Galitzine gives Adam enough uncertainty to make the transformation feel like a responsibility rather than a gym advertisement.

Knight has a craftsman’s eye for objects and movement, and the production is at its best when costumes, creatures and sets have texture. Camila Mendes brings Teela a welcome impatience, Idris Elba gives Duncan gravity and Jared Leto’s Skeletor is pitched somewhere between menace and operatic camp. Not all of those tones coexist peacefully, but at least the film has tones; it rarely looks like anonymous streaming fantasy.

The weakness is the amount of franchise housekeeping. Origins, mythology, future allies and sequel doors accumulate until the middle of the film starts carrying more exposition than adventure. Yet there is an earnest fantasy picture trapped inside the IP management, and Knight lets it breathe often enough. Masters of the Universe is bloated and uneven, but its pleasures are not cynical. For a property born to sell toys, that counts for something.

The most convincing sections are the ones in which Eternia is allowed to feel old rather than merely expensive. Castle Grayskull has weight, dust and odd corners; weapons look handled rather than freshly unpacked; even the brighter costumes carry signs of use. Knight’s stop-motion background shows in that affection for tactile detail. When Adam first moves through the kingdom after years away, the film briefly becomes a story about returning to a place that has continued without you, and Galitzine is better in those quieter moments than the marketing would suggest.

Skeletor is a more uneven proposition. Leto commits completely, sometimes to the point where menace turns into theatrical punctuation, but the character works whenever the film remembers that ridicule and fear can coexist. His best scenes are not the largest battles but the conversations in which he needles Adam’s insecurity and makes power sound easier than responsibility. The climax eventually gives in to digital overload, with too many armies, portals and glowing objects competing for attention, yet Knight stages enough of it around bodies and geography to keep the spectacle readable. The movie ends with franchise machinery visible, but it has earned more goodwill than expected before the gears start turning.

The supporting mythology works best when it arrives through relationships rather than speeches. Duncan’s disappointment in Adam, Teela’s refusal to wait for him to become worthy and the uneasy loyalty around Grayskull all tell us more about Eternia than the piles of proper nouns do. Knight is plainly more interested in those bonds than in lore, which is why the quieter campfire and training scenes linger longer than several battles. If a sequel follows, that is the thread worth keeping: not a larger universe, but a stranger and more lived-in one.

Spanish review

La decisión más inteligente de Travis Knight consiste en no pedir perdón por Masters del Universo. Eternia sigue siendo un lugar donde un hombre monta un tigre de guerra, un tirano con cara de calavera dirige ejércitos y una espada puede convertir a un príncipe en una montaña de músculos. La película funciona cuando acepta esa sinceridad de caja de juguetes y deja de guiñar el ojo. Nicholas Galitzine da a Adam la suficiente inseguridad como para que transformarse en He-Man parezca una responsabilidad y no un anuncio de gimnasio.

Knight tiene ojo de artesano para los objetos y el movimiento, y la producción mejora cuando vestuario, criaturas y decorados poseen textura. Camila Mendes da a Teela una impaciencia bienvenida, Idris Elba aporta gravedad a Duncan y Jared Leto coloca a Skeletor en un punto extraño entre la amenaza y el camp operístico. No todos esos tonos conviven sin pelearse, pero al menos existen; pocas veces la película parece fantasía de plataforma fabricada por comité.

El lastre llega con la administración de franquicia. Orígenes, mitología, futuros aliados y puertas abiertas para secuelas se acumulan hasta que el tramo central carga más explicación que aventura. Aun así, dentro de esa maquinaria hay una película fantástica bastante sincera y Knight le permite respirar lo suficiente. Es aparatosa, irregular y demasiado pendiente de lo que vendrá después, pero sus placeres no son cínicos. Para una propiedad nacida vendiendo juguetes, no es un mérito menor.

Los tramos más convincentes son aquellos en los que Eternia puede parecer antigua y no simplemente cara. Grayskull tiene peso, polvo y rincones extraños; las armas parecen usadas en lugar de recién sacadas de una caja y hasta el vestuario más vistoso muestra señales de vida. El pasado de Knight en la animación artesanal se nota en esa atención a la materia. Cuando Adam recorre el reino después de años fuera, la película se convierte durante unos minutos en una historia sobre regresar a un lugar que ha seguido existiendo sin ti, y Galitzine funciona mejor en esos silencios de lo que sugería el material promocional.

Skeletor es más irregular. Leto se entrega por completo, a veces hasta convertir la amenaza en signo de exclamación teatral, pero el personaje funciona cuando la película recuerda que ridículo y miedo pueden convivir. Sus mejores escenas no son las batallas grandes, sino las conversaciones en las que pincha las inseguridades de Adam y hace que el poder parezca mucho más sencillo que la responsabilidad. El clímax termina cayendo en la sobrecarga digital, con demasiados ejércitos, portales y objetos luminosos compitiendo por la mirada, aunque Knight conserva bastante geografía y cuerpos reales como para que el espectáculo se entienda. La maquinaria de franquicia queda a la vista al final, pero para entonces la película se ha ganado más simpatía de la esperada.

La mitología secundaria funciona mejor cuando llega a través de relaciones y no de discursos. La decepción de Duncan con Adam, la negativa de Teela a esperar a que él se vuelva digno y la lealtad incómoda alrededor de Grayskull explican más sobre Eternia que la acumulación de nombres propios. Knight está claramente más interesado en esos vínculos que en el lore, por eso una conversación junto al fuego o un entrenamiento permanecen más que varias batallas. Si llega una secuela, ese es el hilo que conviene conservar: no un universo más grande, sino uno más extraño y vivido.

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Score

6.2

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