SINOPSIS
Adam ha vivido lejos de Eternia y de la responsabilidad que acompaña a su nombre. Cuando Skeletor amenaza con someter el reino, deberá recuperar la espada, aceptar el poder de He-Man y regresar a un mundo de magia, tecnología y antiguas lealtades que ya no puede seguir tratando como una historia de infancia.
Movie Short Review
English review
Travis Knight’s smartest choice is not to apologize for Masters of the Universe. Eternia is still a place where men ride battle cats, skull-faced tyrants command armies and a sword can turn a prince into a mountain of muscle. The movie works whenever it embraces that toy-box sincerity instead of winking at it. Nicholas Galitzine gives Adam enough uncertainty to make the transformation feel like a responsibility rather than a gym advertisement.
Knight has a craftsman’s eye for objects and movement, and the production is at its best when costumes, creatures and sets have texture. Camila Mendes brings Teela a welcome impatience, Idris Elba gives Duncan gravity and Jared Leto’s Skeletor is pitched somewhere between menace and operatic camp. Not all of those tones coexist peacefully, but at least the film has tones; it rarely looks like anonymous streaming fantasy.
The weakness is the amount of franchise housekeeping. Origins, mythology, future allies and sequel doors accumulate until the middle of the film starts carrying more exposition than adventure. Yet there is an earnest fantasy picture trapped inside the IP management, and Knight lets it breathe often enough. Masters of the Universe is bloated and uneven, but its pleasures are not cynical. For a property born to sell toys, that counts for something.
Spanish review
La decisión más inteligente de Travis Knight consiste en no pedir perdón por Masters del Universo. Eternia sigue siendo un lugar donde un hombre monta un tigre de guerra, un tirano con cara de calavera dirige ejércitos y una espada puede convertir a un príncipe en una montaña de músculos. La película funciona cuando acepta esa sinceridad de caja de juguetes y deja de guiñar el ojo. Nicholas Galitzine da a Adam la suficiente inseguridad como para que transformarse en He-Man parezca una responsabilidad y no un anuncio de gimnasio.
Knight tiene ojo de artesano para los objetos y el movimiento, y la producción mejora cuando vestuario, criaturas y decorados poseen textura. Camila Mendes da a Teela una impaciencia bienvenida, Idris Elba aporta gravedad a Duncan y Jared Leto coloca a Skeletor en un punto extraño entre la amenaza y el camp operístico. No todos esos tonos conviven sin pelearse, pero al menos existen; pocas veces la película parece fantasía de plataforma fabricada por comité.
El lastre llega con la administración de franquicia. Orígenes, mitología, futuros aliados y puertas abiertas para secuelas se acumulan hasta que el tramo central carga más explicación que aventura. Aun así, dentro de esa maquinaria hay una película fantástica bastante sincera y Knight le permite respirar lo suficiente. Es aparatosa, irregular y demasiado pendiente de lo que vendrá después, pero sus placeres no son cínicos. Para una propiedad nacida vendiendo juguetes, no es un mérito menor.


