Cartel de Rental Family (Familia de alquiler)

Rental Family (Familia de alquiler)

SINOPSIS

Phillip, un actor estadounidense que lleva años viviendo en Tokio, acepta trabajar para una agencia que alquila familiares, amigos y acompañantes a personas que necesitan representar vínculos que no tienen. Lo que empieza como un empleo extraño termina obligándolo a preguntarse qué parte de esas relaciones es mentira y qué parte puede acabar siendo real.

Movie Short Review

English review

Rental Family begins with a premise that could easily become either satire or emotional blackmail. Hikari chooses something gentler. Brendan Fraser’s Phillip is an American actor stranded between jobs and cultures in Tokyo, hired by a company that supplies substitute fathers, friends, wedding guests and whatever other relationship a client is missing. The film is fascinated by the strange possibility that an invented relationship can produce genuine feelings without becoming genuine in every other sense.

Fraser is almost perfectly cast for this material. His size and open face make Phillip seem simultaneously conspicuous and vulnerable, a man who cannot disappear into Tokyo but desperately wants to belong somewhere inside it. Hikari uses that quality without turning him into a mascot for Western bewilderment. The city is photographed in daylight and ordinary interiors rather than as a neon exotic fantasy, which helps the movie feel interested in people before it is interested in cultural contrast.

The film is less persuasive when its moral problems become inconvenient. Phillip’s assignments include deceptions with real emotional consequences, and the screenplay sometimes moves too quickly from discomfort to healing. The relationship with a young girl who believes he is her absent father is touching because Fraser plays it with such tenderness, but it is also troubling in ways the movie cannot completely neutralize. That tension is where Rental Family is most interesting, even if it occasionally chooses reassurance over a harder answer.

Still, the sentiment works more often than it fails. Hikari makes a film about loneliness that refuses to treat lonely people as pathetic, and about performance without pretending performance is the opposite of truth. Rental Family is soft, sometimes too eager to comfort and rarely surprising, but Fraser gives its kindness enough weight to keep it from floating away. The result is modest and humane: a movie about pretending to belong until the need to belong stops being pretend.

Spanish review

Rental Family parte de una premisa que podría convertirse con mucha facilidad en sátira o en chantaje emocional. Hikari elige un camino bastante más amable. Phillip, el actor estadounidense interpretado por Brendan Fraser, vive suspendido entre trabajos y culturas en Tokio hasta que una empresa lo contrata para representar padres, amigos, invitados de boda o cualquier relación que un cliente necesite fingir. La película se interesa por una posibilidad extraña: que un vínculo inventado pueda producir sentimientos auténticos sin convertirse por ello en una relación auténtica en todos los demás sentidos.

Fraser está casi perfectamente elegido para este material. Su presencia física y su rostro abierto hacen que Phillip parezca a la vez visible y vulnerable, un hombre incapaz de desaparecer dentro de Tokio pero desesperado por pertenecer a algún sitio. Hikari utiliza esa cualidad sin transformarlo en una mascota del desconcierto occidental. La ciudad aparece a plena luz del día y en interiores cotidianos, lejos de la habitual fantasía de neones, y eso ayuda a que la película se interese primero por las personas y después por el contraste cultural.

La película convence menos cuando sus dilemas morales empiezan a resultar incómodos. Algunos encargos de Phillip implican engaños con consecuencias emocionales reales y el guion pasa en ocasiones demasiado deprisa del malestar a la reparación. La relación con una niña que cree que él es su padre ausente emociona porque Fraser la interpreta con enorme ternura, pero también resulta perturbadora de una manera que la película nunca consigue desactivar por completo. Ahí está precisamente su zona más interesante, aunque a menudo prefiera tranquilizarnos antes que buscar una respuesta más dura.

Aun así, el sentimentalismo funciona más veces de las que falla. Hikari construye una película sobre la soledad que se niega a tratar a las personas solitarias como seres patéticos y una historia sobre la interpretación que no presenta la actuación como lo contrario de la verdad. Rental Family es suave, a veces demasiado dispuesta a consolar y rara vez sorprendente, pero Fraser da a su bondad el peso necesario para que no se evapore. El resultado es modesto y humano: una película sobre fingir que pertenecemos a algún lugar hasta que la necesidad de pertenecer deja de ser fingida.

Score

7.4

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