SINOPSIS
Dice el mito que Japón nació por voluntad divina de una lanza sumergida en el océano: los terrones de sal que gotearon de su punta al ser extraída formaron la primera isla. Son fragmentos que mantienen su individualidad al mismo tiempo que forman parte de un todo más complejo. El recorrido de este atlas, que va desde la nevada Hokkaido hasta la tropical Okinawa, está hecho de verdad y narración: las islas son verdaderas —historia, naturaleza, geografía, cultura—, su exploración es narrativa. Las evocadoras ilustraciones de Uragami Kazuhisa impregnan nuestra mirada con el inmenso encanto japonés.
BOOK SHORT REVIEW
ENGLISH REVIEW
Shimaguni: A Narrated Atlas of the Islands of Japan, by Francesca Scotti, is one of those books that seems designed to be read slowly, with curiosity and a willingness to be carried away. Its starting point is already fascinating: Japan understood not only as a country, but as an archipelago, as a collection of islands that each preserve their own character while forming part of a shared identity. The mythical image of Japan’s birth, created from the clumps of salt that fell from a divine spear dipped into the ocean, perfectly introduces the spirit of the book: this is a geography that is not limited to maps, but also belongs to the realm of imagination, storytelling, and cultural memory. From that first evocation, the atlas offers a very beautiful way of approaching Japan: not as a single postcard image, nor as a homogeneous whole, but as a territory made of fragments, contrasts, climates, histories, and voices.
The journey, which stretches from snowy Hokkaido to tropical Okinawa, allows readers to discover a diverse, expansive Japan, far more complex than the one usually found in tourist clichés. That is one of the book’s great strengths: it turns the islands into gateways to different ways of understanding Japanese history, nature, culture, and everyday life. Each island seems to function as a small world of its own, with its landscape, rhythms, myths, tensions, and memories. There is something very appealing in this blend of atlas and narrative, because the book does not seem content merely to organize geographical information; instead, it invites readers to travel through scenes, atmospheres, and details. Geography becomes story, and story helps us look at the map differently. In this way, Japan ceases to be only a destination and becomes a reading experience.
Uragami Kazuhisa’s illustrations seem essential to that experience. In a book of this kind, images do not simply accompany the text; they expand its power of evocation. If Francesca Scotti’s writing builds a journey between the factual and the narrated, the illustrations bring a visual sensitivity that allows readers to enter more fully into the charm of each place. There are books about countries that explain a great deal, but do not always manage to convey an atmosphere; Shimaguni, by contrast, seems to aim precisely for that: for the reader to feel the cold of the northern islands, the dampness of the ocean, the presence of forests, the memory of island communities, and the magnetism of a landscape that is constantly changing. That combination of culture, nature, and imagination turns the reading experience into something very close to travel, but an intimate, unhurried journey full of nuance.
Francesca Scotti’s perspective is also highly suggestive. As an author who lives between Italy and Japan, she seems to write from an especially fertile position: that of someone who observes with wonder, but also with knowledge; someone who approaches from the outside, yet has learned to partially inhabit that world. This double belonging gives the book a tone of respectful discovery and attentive curiosity, without the stiffness of a manual or the superficiality of a tourist guide. For all these reasons, Shimaguni: A Narrated Atlas of the Islands of Japan sounds like a wonderful work for those who love Japan, but also for anyone who enjoys books that combine travel, culture, history, and visual beauty. It is an atlas, yes, but also an invitation to understand that islands are not merely places surrounded by water: they are forms of memory, identity, and imagination.
SPANISH REVIEW
Shimaguni. Atlas narrado de las islas de Japón, de Francesca Scotti, es uno de esos libros que parecen pensados para leer despacio, con curiosidad y con ganas de dejarse llevar. Su punto de partida ya resulta fascinante: Japón entendido no solo como país, sino como archipiélago, como conjunto de islas que conservan cada una su carácter propio mientras forman parte de una identidad común. La imagen mítica del nacimiento de Japón, surgido de los terrones de sal que caen de una lanza divina sumergida en el océano, introduce muy bien el espíritu del libro: estamos ante una geografía que no se limita a los mapas, sino que también pertenece al terreno de la imaginación, del relato y de la memoria cultural. Desde esa primera evocación, el atlas propone una manera muy hermosa de acercarse a Japón: no como una postal única ni como un bloque homogéneo, sino como un territorio hecho de fragmentos, contrastes, climas, historias y voces.
El recorrido, que va desde la nevada Hokkaido hasta la tropical Okinawa, permite descubrir un Japón diverso, amplio y mucho más complejo que el que suele aparecer en los tópicos turísticos. Esa es una de las grandes virtudes del libro: convertir las islas en puertas de entrada a distintas formas de entender la historia, la naturaleza, la cultura y la vida cotidiana japonesa. Cada isla parece funcionar como un pequeño mundo, con su paisaje, sus ritmos, sus mitos, sus tensiones y sus memorias. Hay algo muy atractivo en esa mezcla de atlas y narración, porque el libro no parece limitarse a ordenar información geográfica, sino que invita a viajar a través de escenas, atmósferas y detalles. La geografía se vuelve relato, y el relato ayuda a mirar el mapa de otra manera. Así, Japón deja de ser únicamente un destino para convertirse en una experiencia de lectura.
Las ilustraciones de Uragami Kazuhisa parecen fundamentales en esa experiencia. En un libro de estas características, la imagen no acompaña simplemente al texto, sino que amplía su capacidad de evocación. Si el texto de Francesca Scotti construye un viaje entre lo verdadero y lo narrado, las ilustraciones aportan una sensibilidad visual que permite entrar mejor en el encanto de cada lugar. Hay libros sobre países que explican mucho, pero no siempre consiguen transmitir una atmósfera; Shimaguni, en cambio, parece buscar justamente eso: que quien lee sienta el frío de las islas del norte, la humedad del océano, la presencia de los bosques, la memoria de las comunidades insulares y el magnetismo de un paisaje que cambia constantemente. Esa combinación de cultura, naturaleza e imaginación convierte la lectura en algo muy cercano al viaje, pero a un viaje íntimo, pausado y lleno de matices.
También resulta muy sugerente la mirada de Francesca Scotti, una autora que vive entre Italia y Japón y que parece escribir desde una posición especialmente fértil: la de quien observa con asombro, pero también con conocimiento; la de quien se acerca desde fuera, pero ha aprendido a habitar parcialmente ese mundo. Esa doble pertenencia da al libro un tono de descubrimiento respetuoso, de curiosidad atenta, sin la rigidez de un manual ni la superficialidad de una guía turística. Shimaguni. Atlas narrado de las islas de Japón suena, por todo ello, como una obra maravillosa para quienes aman Japón, pero también para quienes disfrutan de los libros que mezclan viaje, cultura, historia y belleza visual. Es un atlas, sí, pero también una invitación a entender que las islas no son solo lugares rodeados de agua: son formas de memoria, de identidad y de imaginación.
// Autor: Francesca Scotti // Editorial: Nordica
SOBRE EL AUTOR
Nació en Milán y desde 2011 divide su tiempo entre Italia y Japón. Licenciada en el Conservatorio y en Derecho, ha publicado relatos y reportajes en diversas revistas italianas y extranjeras. Imparte talleres de escritura creativa, cursos de formación para docentes, bibliotecarios y operadores culturales, y ha desarrollado diversos proyectos para festivales literarios.




